No viene de una familia de artistas y su ingreso al mundo de la actuación fue prácticamente al azar: le gustaba el teatro, participó de un cásting y con 5 años debutó en cine. Actuó en televisión y teatro, y también estudió Literatura. Nacido en Barcelona, Carlos Cuevas tiene 23 años pero, a diferencia de los jóvenes de su generación, reniega de las redes sociales y la exposición mediática que supone su creciente proyección internacional.

En estas latitudes se hizo conocido gracias a Merlí, la serie que, con una cierta similitud a la película La sociedad de los poetas muertos, cuenta la relación entre un profesor de filosofía y sus alumnos de una escuela en Barcelona. En cada episodio se incluyen los postulados de algún gran pensador o escuela clásica, como los peripatéticos, Nietzsche o Schopenhauer, que se relacionan con los acontecimientos que viven los personajes. La tira, producida en España, llegó a Netflix en 2018 y fue furor en América latina.

[embedded content]

En la serie, Cuevas interpreta a Pol Rubio, un joven galán y rebelde pero interesado en la filosofía, quien se vuelve el alumno predilecto de Merlí. Ahora, en un spin-off de la exitosa producción made in España, vuelve a ponerse en la piel de ese personaje pero esta vez como protagonista. Y afronta nuevos desafíos, como la etapa universitaria, donde conocerá a una profesora (María Pujalte) que, como Merlí, buscará empujar sus límites intelectuales; y a una compañera –interpretada por la argentina Azul Fernández– que será clave en la historia.

Hace pocas semanas, Cuevas visitó la Argentina para el lanzamiento oficial de Merlí Sapere Aude (locución latina que significa Atrévete a saber), que se estrena el 5 diciembre por Movistar Play.

¿Cómo trabajaste para interpretar a Pol en esta nueva etapa, de protagonismo absoluto?

Pues escuchando mucho el criterio de Héctor Lozano, el guionista y creador de la serie.  Porque interpreté a Pol por tres temporadas, pero ahora nos encontramos con un Pol diferente, que ha pasado por el luto de perder a un referente muy importante, un Pol más maduro, más sereno, que está entrando a la universidad y no es el mismo personaje que conocimos en el instituto. Por lo tanto, había que calibrar muy bien cuánto enseñábamos de su esencia natural y de lo que conoce el público, que sigue estando, pero cuánto de vulnerable se siente en el nuevo contexto, cuánto de reflexivo, cuánto de más maduro y más sereno. Creo  que me aburriría hacer un personaje plano. Por eso, hemos intentado hacer un personaje que esté vivo todo el rato y que le pasen cosas.

¿Qué diferencias y similitudes hay con la serie original?

Todos los románticos y nostálgicos de Merlí no se tienen que preocupar porque mantiene los pilares fundamentales de la serie original, que son la filosofía como protagonista, la libertad sexual, la libertad de pensamiento, de reflexión, una oda a la crítica al error…  Todo eso sigue estando pero en un nuevo contexto que es la universidad, y con problemas más del mundo adulto. Esta serie es más madura y tiene un discurso más potente que la anterior, porque la profesora ahora es una catedrática.

Merlí logró instalar la conversación en torno a la filosofía y a la educación. ¿Creés que eso la hizo tan exitosa?

Creo que la clave de Merlí es que los temas que trata son radicalmente contemporáneos  e interpelan directamente al espectador. Son cuestiones que uno se plantea y poner el dedo en esa llaga, que es lo que hace Merlí, siempre es muy incómodo y muy estimulante a la vez. La serie ha hecho un efecto espejo en la sociedad, donde el espectador se ha visto reflejado en las situaciones, en los temas de conversación, en los debates. Y eso genera cambios en uno mismo.

Tanto en la serie original como en Merlí Sapere Aude se aborda el tema de la libertad sexual a través del personaje de Pol. ¿Cómo te preparaste para esas escenas?

Es interesante porque como no tengo la respuesta de qué se debe hacer y cómo afrontar este tipo de cosas, pues es bonito interpretar a un personaje que tampoco sabe qué le pasa, cómo enfrentarse a lo que siente. Y está tan bien escrita la serie que te ayuda mucho. Cuando un guión está bien, el actor tiene de dónde agarrarse. Y el director, Menna Fité es maravilloso, un tío muy inteligente, muy empático. Entonces me la han puesto muy fácil.

¿En algún momento te gustaría estar del otro lado y ser guionista o director?

Guionista no tanto; dirigir, sí. No tengo ningún proyecto en vista, pero es una idea que me ronda la cabeza desde siempre y creo que algún día, de aquí en muchos años, pasará. Me gusta decidir. No sé si decido bien, pero me gusta la idea de decidir.

¿Sos de ver series?

Sí, veo. Pero como no tengo mucho tiempo, las veo en maratón, en un fin de semana. Además, soy tan inquieto que se me diluye muy rápido el interés cuando algo se dilata en el tiempo: si tuviera que ver un capítulo a la semana durante tres meses, no lo aguanto; en cambio, sí me veo una temporada en un fin de semana. Euphoria es mi serie favorita de este año; Years and years también es muy buena y la española En el corredor de la muerte me encantó.

¿Cómo te llevás con las redes sociales?

(Suspira largo) Ojalá no existieran las redes sociales. Entiendo que son una herramienta de promoción importante y que forman parte de nuestro trabajo, o más bien de la visibilización de nuestro trabajo, pero intento que no me posean, no hacerles mucho caso. De hecho, miro más de lo que publico. No me caen muy bien, no me encantan, las tengo porque tocan un poco. Soy muy débil de espíritu: las tengo porque todos las tienen, pero no me encantan.

¿Se puede pensar hoy una carrera artística sin redes?

¡Sí! Conozco muchísimos y muy buenos actores a quienes les va muy bien sin redes sociales. Ojalá tuviera la valentía para dejarlas. La realidad es que es muy fácil darle a un clic -me siguen 800 mil personas en Instagram, que es una barbaridad- y que toda la gente se entere de lo que vas a hacer. Es muy efectivo, pero no me encanta.

Trabajás desde los 5 años. ¿Ya sabés qué es ser actor?

Soy muy joven y estoy empezando, así que no quiero que parezca que tengo la respuesta a cómo ser actor. Pero creo que uno tiene que tener muchísima curiosidad, muchísima empatía, y muchísimas ganas de escuchar. Creo que son fundamentales esas cualidades: un actor no puede trabajar solo ni puede tener una idea preconcebida de cómo tiene que ser un personaje. Un actor tiene que ser alguien que esté disponible, que esté vivo y que escuche muy bien.

Cómo ver la serie

Es la plataforma de contenido online de Movistar. Vas a encontrar contenido OnDemand, series exclusivas producidas por Movistar, películas, series, documentales, contenidos infantil y canales en vivo. También vas a tener la opción sumar contenido con cargo.

Movistar Play está disponible para:

  • Cualquier cliente Movistar móvil que tenga o contrate un planes con factura (pospago) 
  • Cualquier cliente Movistar hogar que tenga o contrate Internet con fibra.

Se puede ingresar a la web de Movistar Play, o usar la app, en un teléfono con un plan de datos o en una red Wi-fi de cualquier proveedor de internet.