Después del histórico renunciamiento del Príncipe Harry y su esposa Meghan Markle a la Corona británica, la línea de sucesión al trono quedó modificada. Harry ocupaba el sexto lugar y quedará afuera. Pero lo que más le duele a la Reina Isabel es el pequeño Archie, también borrado de la línea sucesoria: su pequeño bisnieto es una de sus debilidades.

La sucesión al trono británico sigue desde 2015 (ley de 2013) las reglas de la primogenitura absoluta: tienen preferencia los hijos nacidos en primer lugar, con independencia de su sexo. ¿Quién le explicará a Archie cuando crezca la decisión de sus padres?

El Príncipe Carlos, el primer hijo de la reina Isabel, ocupa el primer lugar, seguido del príncipe William, duque de Cambridge, y luego continúan los hijos de éste, los Príncipes Jorge, Carlota y Louis. ¿No pensó la Reina Isabel en la posibilidad de alterar la línea sucesoria para su bisnieto Archie?

Lo más raro: quien queda ocupando los lugares de Harry y Archie es nada más y nada menos que su tío, el Príncipe Andrés, quien ocupaba antes el 8vo lugar y ahora pasa a ocupar el 6to.

Harry y Meghan Markle anunciaron su decisión de dejar sus responsabilidades en la familia real y tener un “nuevo rol progresivo” dentro de la institución, con independencia financiera y dividiendo su residencia entre Reino Unido y Canadá.

Y como parte de su nuevo estatus, Harry y Meghan ya no podrán representar públicamente a la reina, además de que dejan sus diversos nombramientos militares oficiales. Y al pequeño Archie fuera de la realeza.

La pareja manifestó sus deseos de criar a su hijo Archie en paz, lejos del foco mediático. Archie Mountbatten Windsor, quien no ostenta títulos reales por decisión de sus padres, ahora crecerá lejos de su familia paterna, fuera de la realeza británica y a la Reina Isabel se le parte el corazón.