“La Balsa”, el primer gran hit del rock nacional, tendría una historia muy diferente a la “oficial”.

No habría sido el bar La Perla, en el barrio porteño de Once, el lugar donde nació La Balsa, uno de los himnos del rock nacional, sino que su origen se remontaría hacia el sur del país, en pleno viajelargo y agotador hacia Esquel, el momento en que José Alberto Iglesias, Tanguito, se inspiró para componerla. Y la versión se completa con un dato que resulta aún más revelador: un grupo de la localidad cordillerana habría interpretado la canción antes de su lanzamiento oficial.

En una suerte de revisionismo histórico de un ícono de la música argentina, es Juan “Gamba” Gentilini quien descarta de plano la posibilidad de que La Perla fuera la cuna de La Balsa. Y también pone sobre la mesa la cuestión de la co-autoría de la canción entre Tanguito y Lito Nebbia. 

Pero vamos por partes. La historia oficial asegura que una madrugada, en el baño del mítico bar, Tanguito y Nebbia comenzaron a componer la canción que posteriormente este último hiciera famosa con Los Gatos cuando vio la luz en julio de 1967.

¿Fue así como nació La Balsa?

Sin embargo, en los últimos años tomó fuerza otra versión, que ubica los orígenes de unos de los himnos del rock nacional en un vagón de La Trochita, el expreso patagónico que unía Ingeniero Jacobacci, en la provincia de Río Negro, con Esquel, en Chubut.

“Gamba” Gentillini afirmó en una entrevista brindada a Radio Nacional Esquel que el origen de La Balsa fue meses antes de su difusión en “Ayer Nomás” de Los Gatos.

Tanguito llegó hacia Chubut de la mano de Gentilini, que había conseguido un espacio para realizar presentaciones con su banda Los Guantes Negros, con el detalle de que la agrupación musical se había separado, por lo que “Gamba” tuvo que buscar reemplazos. Ahí es donde aparece Iglesias en escena, que de un día para el otro emprendió el viaje en tren desde Capital Federal hacia el sur argentino. Con ellos dos también viajaron Néstor Rama (tecladista), Renato Meana (baterista), Miguel “Fender” Monti (bajista).

El primer tramo del viaje fue de Constitución hacia Ingeniero Jacobacci, allí los sorprendió un par de dos días.  “Viajábamos en Clase Única, absolutamente única, y sin un peso. Pasamos esos dos días con todo el frío ahí en Jacobacci”, recordó Gentilini. Con hambre y frío, abordaron La Trochita, el viejo expreso patagónico, para llegar hasta Esquel, aunque primero hizo una parada en El Maitén de 4 horas. Los estómagos seguían sonando por el hambre y, desesperados, salieron a golpear puertas de casas para ver si algún vecino les vendía algo.

“Nos vendieron un par de panes caseros, de esos grandotes que hacen allí. Además conseguimos sardinas y naranja Crush. Aún hoy, y habiendo recorrido los mejores restaurantes del mundo, te aseguro que recuerdo esa comida como fue el manjar más sabroso que probé en mi vida”, recordó “Gamba”.

Emprendieron el último tramo del viaje y Tanguito, que no era muy ducho con la guitarra, agarró la viola y comenzó a tocar tres acordes: mi mayor, fa sostenido menor, la y nuevamente mi para después tararear: “Tengo que conseguir mucha madera”, una de las frases icónicas de “La Balsa”.

Quien confirma la versión de Gentilini es el talentoso músico Hugo Juárez, que en esa época vivía en Trelew, a unos 600 kilómetros de Esquel, a quien acudieron para reemplazar a Néstor Rama.

En su blog, en el que rememora anécdotas de su vida musical, Juárez expresó: 

“Recuerdo el día que Tanguito estaba en la entrada del cine Coliseo de Esquel, sentado en el piso y cantando con su guitarra. Era el mes de febrero de 1967. Cuando me vio me dice:–Hugo ,escuchá este temita que saqué hace poco–, y comenzó a cantar ‘Estoy muy solo y triste acá, en este mundo de mierda…’ , y lo que sigue. Tanguito estaba cantando para mostrarme su tema La Balsa”.

La publicación es comentada por el mismísimo “Gamba” Gentilini, quien expresa su bronca por la instalación de la versión del baño de La Perla. 

“La Hermana de Tanguito, Carmen Iglesias, recuerda esa época y a Tango cantando La Balsa en su casa de Caseros mucho antes que la grabaran Los Gatos. Tango le pasó el tema a Nebbia, éste corrigió la letra y es lógico que comparta la autoría. Javier Martínez no se cansa de afirmar que La Balsa es de Tango, lo que no es cierto es que Tango la haya compuesto en la Perla del Once, y debemos agradecer que fue grabada por Los Gatos pues caso contrario jamás La Balsa hubiera sido conocida”. 

Antes en Esquel que en las radios

Por si ya la versión que destierra la composición de La Balsa en el baño de La Perla no fuera lo suficientemente fuerte para el mito del nacimiento del rock nacional, hay un dato revelador más: el grupo esquelense Los EsqueLetos habría interpretado la obra de Tanguito antes de que Los Gatos la grabaran.

Jorge Tascón, quien fuera uno de los creadores la agrupación musical, una recordada “orquesta” de la localidad cordillerana integrada por chicos de 13, 14 y 15 años, que en la década del 60 supo amenizar las tardes y noches de bares como el del Cine Armonía o El Americano, además de otros lugares de la ciudad y la zona.

Tascón además de apoyar la versión de La Trochita y los primeros esbozos de La Balsa, aseguró que Tanguito les había pasado la letra y los acordes de la canción, por lo que Los EsqueLetos interpretaron la obra, aún sin saber que se convertiría en un ícono del rock en nuestro idioma.

Un giro interesante en la historia del primer gran hit del rock nacional.