Natiruts, una de las bandas más populares en Brasil, regresará a la Argentina para presentarse este viernes y sábado en el estadio Luna Park, donde registrará “Natiruts América Vibra”, un DVD en homenaje al país que lo vio por primera vez fuera de su tierra natal, y que contará con la participación de Willy Rodríguez (Cultura Profética), Hamilton de Holanda y Perota Chingó.

“La Argentina fue el primer país de habla hispana en el que Natiruts se presentó. Tenemos mucho cariño por Costa Rica, Chile, Paraguay, Uruguay y México, pero Argentina fue el primero y por eso este registro debería ser acá”, cuenta el vocalista y guitarrista Alexandre Carlo en entrevista con Télam, en el vestíbulo de un hotel del barrio porteño de Monserrat.

– Télam: ¿Cómo se refleja en Natiruts?

– Alexandre Carlo: Nuestra música es un reflejo de nuestra vida. Le cantamos a la espiritualidad y sobre cosas que hacen bien a las personas. Celebramos el amor universal. El reggae tiene el plus de traerle tranquilidad a las personas, y nos gusta provocar el pensamiento crítico del público. En 20 años todos cambiamos y no tuvimos miedo de que la música cambie con nosotros.

– T: ¿Cómo tomó el público el cambio musical?

– AC: En Brasil el reggae fue siempre lo mismo y cuando una banda viene con proyectos de hacer cambios con responsabilidad
musical y melódica, es normal que los amantes del reggae critiquen al grupo. Nos dimos cuenta de que las críticas no eran porque no les gustaba lo que hacíamos sino porque no entendían lo que pasaba. El comentario era el clásico “eso no es roots” (risas). Natiruts fue el principal representante de abrir las cabezas de las personas más allá del género. ¡Las personas cambian, el mundo cambia, la vida cambia ¿pero el reggae no se puede cambiar?…

– T: ¿Cuál es el lugar que tiene el reggae con las políticas culturales del actual gobierno brasileño?

– AC: Estamos en un momento bastante complicado políticamente y se refleja no solo en el reggae, sino en todo el arte porque Bolsonaro no lo apoya ni apoya a la naturaleza, el deforestamiento de la Amazona creció increíblemente, es un peligro para el mundo él y su amigo Trump, y no sé por qué los brasileños escogieron un presidente que dice que no es fascista pero habla como tal. Muchas personas que lo apoyaron están repensando lo que hicieron, puedo hablar horas de esto… Lo bueno es que en la dificultad, los movimientos crecen y el movimiento feminista brasileño, en especial, hoy está muy fuerte, hay necesidad de hablar, y ese cambio también está aconteciendo en el reggae, aunque no hay suficientes mujeres por el momento. Es importante que la música esté vinculada a la coyuntura porque tal vez sea una de las pocas cosas que llega a los oídos sin permiso.

– T: Y sobre la escena de la música, ¿cuál es la tendencia?

– AC: Es muy difícil hablar de la música brasileña en pocas palabras porque hay una gran diversidad, pero en general está muy cerca del funk y una especie de country americano sin mensaje social o de crecimiento, y con alusiones al sexo y a la fiesta. Pero aún existen los artistas que hablan de espiritualidad y temas sociales. El sistema no brinda cultura ni educación a las personas de la favela, entonces producen funk, que tiene un papel social porque saca a algunas personas de las pobrezas y cuando tienen dinero vuelven a sus sitios para ayudar; el reggae es un ritmo de la favela en el norte de Brasil y en el sur está el rap, que apunta a temas sociales.