La actriz sueca Bibi Andersson, recordada protagonista de los dramas cinematográficos de Ingmar Bergman, murió este domingo en Estocolmo, a los 83 años, informó la directora y amiga personal de la artista, Christina Olofson.

“Bibi fue una gran actriz y una humanista fantástica”, dijo Olofson a la edición digital del periódico sueco Göteborgs-Posten, reflejado por la prensa europea.

Bibi Andersson había sufrido un derrame cerebral en 2009 que la obligó a permanecer internada en un hospital desde entonces.

Berit Elizabeth Andersson -su nombre completo-, estudió en el Kungliga Dramatiska Teatern y en el Royal Dramatic Teather de Estocolmo; debutó en el cine con La señorita Julia (1951), de Alf Sjöberg, en un papel no acreditado y fue junto a Liv Ullmann, Ingrid Thulin y Harriet Andersson el núcleo de actrices favoritas de Ingmar Bergman en su época de oro.

Andersson protagonizó varios clásicos de Bergman como "El séptimo sello" (1957), "Fresas salvajes" (1957) y "Persona" (1966) (Foto: AP /Bjorn Elgstrand/ 1989).
Andersson protagonizó varios clásicos de Bergman como “El séptimo sello” (1957), “Fresas salvajes” (1957) y “Persona” (1966) (Foto: AP /Bjorn Elgstrand/ 1989).

Con el director sueco rodó Sonrisas de una noche de verano (1955), El séptimo sello (1956), Tres almas desnudas y Cuando huye el día (1957), El mago (1958), El ojo del diablo (1960), Ni hablar de las mujeres (1964, primer filme en colores del cineasta), Persona (1966), La pasión de Anna (1969), El toque (1971) y Escenas de la vida conyugal (1973).

Algunas de sus películas con otros directores fueron El relámpago en los ojos (1956, de Sjöberg), La querida (1963) y El fuego (1965, ambas de Vilgot Sjoman), Duelo en el cañón del diablo (1965, de Ralph Nelson), La violación (1967, de Jacqus Doniol-Valcroze), Las chicas (1968, de Mai Zetterling) y Áspero interludio (1969, de Florestano Vancini) entre otra decena de películas.

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En la Argentina filmó Pobre mariposa (1986, de Raúl De la Torre), con Graciela Borges y Lautaro Murúa, y Los dueños del silencio (1987, de Carlos Lemos), con Arturo Bonín.

A finales de la década de 1980, Andersson centró su carrera en la televisión y en el teatro, donde volvió a colaborar varias veces con Bergman.