“No, no lo intelectualizo, te cuento mi experiencia personal, cómo yo lo viví, a mí me fortaleció. Creo que siempre está el libre albedrío, o te fortalece o te debilita, depende dónde te parás. Eso no significa que no me haya dolido, que no lo haya transitado, pero quiero decir que para eso están las situaciones, para que nosotros nos paremos y digamos qué hago con esto. ¿Me despierto, abro la ventana y voy para adelante aunque hoy me duela todo o cierro la persiana y me quedo en la oscuridad llorando?”, analizó Liz.