Que la puntualidad no es justamente un rasgo del tucumano promedio no es algo que vayamos a descubrir en estas páginas. Pero hay momentos, circunstancias e invitaciones que quiebran la regla. A la primera avant premiere organizada por LA GACETA, los primeros invitados llegaron a las 20.30, con una rigurosidad que no podía pasar inadvertida.

Esto es Tucumán y acá, en la provincia más chica de la Argentina, se vio antes que en cualquier otro rincón del país la nueva y esperada película de Quentin Tarantino, “Había una vez en… Hollywood”.

La ansiedad era mucha. “Estaba esperando este estreno. Tenía pensado ir al cine el jueves (por hoy) en un horario de esos que nadie quiere ir, por miedo a que se llenara la sala. No sé, 10 de la mañana sería ideal. Pero a esa hora no hay películas en Tucumán. Debería haber a toda hora. ¿Te imaginás una noche de insomnio, comprarte un sánguche y entrar a una sala a ver una película, no importa cuál?”. Álvaro Simón Padrós sueña con el cine 24 horas y también la conversación se le va por las ramas. O no tanto, porque acá el gran protagonista es el cine.

Álvaro, realizador audiovisual, consiguió la entrada invitado por su amiga Ayelén Lago. “Me encanta Tarantino y cuando vi el concurso en el Facebook de El Solar me anoté para participar y gané. Me gusta ir al cine y muchas veces lo hago sola, para que nadie interrumpa, pero resulta que cuando te ven sola, siempre hay alguien que se te acerca a charlar…”, y así, la conversación con Ayelén también viaja hasta Hollywood.

A unos metros, seducido y conquistado por las empanadas de copetín de La Leñita, estaba Fernando “Oveja” de Zavalía con su esposa, Isolina Castillo. “Venimos poco al cine, andá a saber por qué. Cuando ella viaja, yo aprovecho para venir solo”, contaba “Oveja”. Isolina asentía, dando fe de las palabras de su marido.

EL CATERING.-

Todo esto era la previa al acceso al preestreno de la película de Tarantino, que cuenta con un batallón de estrellas del cine en una cinta de más de dos horas y media (anoten ese dato los que vayan a verla).

EL VINO ESPUMANTE.- Y sí, el vino espumante le soltó la lengua a Ezequiel Parra, que estaba decidido a cambiar el mundo.-

Laura Campero y Federico Parra, en cambio, van seguido al cine. Ella vio la publicidad en el diario en papel, mandó el mail como decían las instrucciones y resultó ganadora de un par de entradas. Estaban fascinados con la iniciativa y pidieron que se repita. Y es que no pasa todos los días ir al cine y, antes de entrar, charlar, hacer un brindis con vino espumante invitado por Juca bebidas, sanguchitos y bocaditos de La Patisserie y mesa dulce bien hollywoodense de Le Panzón. Para Federico, la charla fue por otro lado: “¿vos creés que Tucumán pueda cambiar alguna vez, mejorar? ¿Qué tenemos que hacer?”, preguntó. Y quizás en tertulias como estas, en el encuentro y en la charla podamos conseguir lo que quiere Federico. Es exactamente lo que hace Tarantino en sus películas: salvar al mundo desde el cine.

LOS BOCADITOS DULCES DE LE PANZÓN.-

¿Qué fue eso?
– LA GACETA organizó la avant premiere de “Había una vez en… Hollywood”, la última de Q. Tarantino.
– El preestreno fue en Cines El Solar, con una sala casi llena.
– Al sorteo de entradas accedieron suscriptores de LAGACETA.com y de Club La Gaceta.

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