El mundo vio cómo el Rey Felipe y la Reina Letizia daban el “¡Sí, quiero!” el 22 de mayo de 2004, pero lo que nunca vieron ni verán es el lado B de una boda invadida por el descontrol total.

Con motivo del aniversario 16 del casamiento, la revista Vanitatis ha sacado a la luz una lista de escándalos impensadas para la lista de invitados del Rey Felipe y la Reina Letizia, todos notables y famosos: 1.700 personas en total, y algunos de los cuales la pasaron realmente mal.

La familia Ortíz Rocasolano de la Reina Letizia se habían preparado unas semanas antes de los servicios de expertas profesionales en el centro de estética de Carmen Navarro: querían estar radiantes para la gran noche y disfrutaron de tratamientos de belleza personalizados.

Por el lado de los Borbón, los amigos del Rey Felipe vivieron desagradables momentos: antes que la Reina Letizia los eliminara de la lista de permitidos de su marido para ir de tapeo o de copas por las tabernas exclusivas de Madrid, recibieron en la fiesta el insulto de la monarca.

La Reina Letizia considera a los amigos del Rey Felipe demasiado ostentosos, y de hecho han ido desapareciendo en la vida cotidiana del matrimonio. Esa noche la tensión fue total: los amigos del monarca maltrataron a la consorte tildándola despectivamente como “La periodista” o “La jolines”.

Otro escándalo sin control ha sido la patada de Froilán a su prima Borbón Dos Sicilias durante la liturgia religiosa y desde ese día  no paró: el sobrino del Rey Felipe se ha convertido en l’enfant terrible y ya de adolescente no ha parado con borracheras, peleas, salidas del boliche escandalosas y un cambio de vida impensado que ahora cumple en Londres.

Pero lo que superó todo lo pensado fue lo ocurrido antes del paseo por el pasillo rumbo a la boda: Carolina de Mónaco llegó a la gran fiesta sola y despeinada. ¿Qué pasó? Su marido, Ernesto de Hannover, se quedó en el hotel Ritz con una resaca terrible producto de la noche anterior: había cerrado la discoteca Gabana. Cuando se recompuso, recién llegó. Ya era tarde: las caras largas de la Reina Letizia y el Rey Felipe ya habían menguado.