A cada nuevo largometraje que ha ido estrenando durante los últimos años, el maestro de la destrucción —con permiso de Michael Bay— Roland Emmerich ha sido vapuleado con más saña de la debida por lo excesivo y grandilocuente —dentro de la simplicidad— de sus propuestas, y por la filia digital que ha ido cobrando peso en sus piezas más recientes; pero el alemán nos ha brindado auténticos iconos que han pasado a formar parte de la mente colectiva cinéfila contemporánea.

Ya sea desde en catedrales del cine de acción como ‘Soldado Universal’ hasta en apuestas más sobrias como ‘El patriota’, pasando por las variopintas exhibiciones catastróficas de ‘Godzilla’, ‘Independence Day’, ‘2012’ o ‘El día de mañana’; Emmerich ha mostrado, calidad aparte, una mano envidiable para dar forma a historias de los más diversos tipos y formas, alzándose como uno de los referentes del blockbuster hollywoodiense.

Las 23 mejores películas bélicas de todos los tiempos

Y es que, pese a sus tendencia a desbarrar y a la impureza de sus obras, es imposible negar que el de Stuttgart es un auténtico artesano en el arte de narrar historias en imágenes, poseedor de una solvencia que vuelve a demostrar en ‘Midway’: la enésima aproximación al conflicto de Pearl Harbour y sus inmediatas consecuencias, convertida esta vez en un entretenimiento visual propio del siglo XXI, pero enriquecido con un delicioso sabor añejo.

Un drama bélico chapado a la antigua

[embedded content]

Hipervitaminada con la tecnología acorde nuestros tiempos y marcada, para bien o para mal, por los tics de las superproducciones de la industria actual, ‘Midway’ recupera la esencia de los grandes dramas bélicos corales como ‘Doce del patíbulo’ o, sobre todo, ‘Un puente lejano’; infestando su reparto de grandes estrellas con las que aportar algo de chispa a su manido planteamiento base.

Ed Skrein, Patrick Wilson, Luke Evans, Dennis Quaid, Woody Harrelson, Aaron Eckhart… la ristra de nombres de primer nivel es, cuanto menos, asombrosa. No obstante, la sólida labor de todos y cada uno de ellos se ve diezmada por una construcción de personajes que no deja de explotar los tópicos y clichés vistos una y mil veces en el género, emocionando sin ningún tipo de problema, pero dejando entrever unas costuras que terminan chirriando en última instancia.

Ca Times Brightspotcdn

Ca Times Brightspotcdn

Donde no existen claroscuros que valgan es en un tratamiento de la acción que saca lo mejor y más depurado de Emmerich desde que decidiese entregar su alma al CGI sin ningún tipo de filtros ni reparos. No negaré que algunos de sus efectos visuales y composiciones rechinan más de lo que deberían, pero una vez despega, ‘Midway’ nos regala unas batallas aéreas espectaculares, filmadas con nervio y montadas con una precisión y un ritmo que cortan la respiración.

Por desgracia, esta intensidad se ve mermada por una narrativa que peca por partida doble. Por un lado, se antoja un tanto reiterativa, sucediendo secuencias y clímax de un modo capaz de extenuar al espectador más curtido. Por otro, su obsesión por el rigor histórico y la esquidistancia en cuanto a punto de vista se refiere, juegan una mala pasada, alternando entre el bando americano y el nipón con una frecuencia que aporta un indeseable extra de caos al desarrollo de la trama.

Midway Main

Midway Main

Acostumbrados a las pasadas de frenada del bueno de Roland, uno no puede dejar de sorprenderse con lo bien que funciona ‘Midway’ en última instancia. Más allá de su exagerado look digital y de su anarquía dramática, el clasicismo que encierra entre sus abultadas dos horas y veinte minutos de metraje posee la suficiente garra como para reivindicarla como un notable ejercicio de cine bélico que, pese a estar chapado a la antigua, también está a la última.