Casi un mes después del final de ‘Juego de Tronos‘, queda muy poco del intenso entusiasmo que despertaba la serie, sin duda el gran fenómeno televisivo de los últimos años. Ha pasado la fiebre de los fans, o se ha trasladado a otros productos (como ‘Chernobyl‘, de la misma HBO), y ahora se mira al futuro, a “la próxima Juego de Tronos“.

Aunque el desenlace no sea del agrado de todos, y eso puede dejar un sabor agridulce, creo que podemos estar de acuerdo en que los últimos seis episodios de la adaptación de George R.R. Martin contienen grandes momentos que dejan huella. Cada uno tendrá sus instantes favoritos; para mí dos de los mejores están protagonizados por la misma actriz, Gwendoline Christie, y tienen que ver con la relación entre Brienne y Jaime (Nikolaj Coster-Waldau).

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El primero es la despedida, del capítulo 8×04; el segundo está en el episodio final y sucede cuando Brienne escribe sobre los logros heroicos de su amado. Es una escena sencilla, bonita y triste, donde Christie vuelve a demostrar que es una de las mejores intérpretes del show. Pero hay un detalle que ha podido pasar desapercibido para muchos espectadores y lo ha desvelado Ramin Djawadi, autor de la banda sonora.

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Una melodía para romper el corazón de los fans (aún más)

El compositor aclara que en la música que creó para esa escena, bautizada “The White Book”, incluyó la misma melodía que suena en ‘I Am Hers, She Is Mine’, el tema romántico de Robb Stark (Richard Madden) y Talisa Maegyr (Oona Chaplin) en la famosa boda de la segunda temporada (historia que, recordemos, tampoco tuvo un final feliz). Así lo explica Djawadi:

“Lo lancé ahí porque pensé que sería una alusión sutil a su relación. Cuando se sienta ahí y piensa sobre él y escribe todas las cosas que ha hecho, la segunda mitad es el tema ‘Honor’, pero sí, un gran trozo de esa canción es el tema de la boda.”

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“Solo es una insinuación de lo que su relación, si hubieran estado juntos, si él estuviera aún vivo, podría haber sido. En lo que podrían haberse convertido. Por eso lo puse ahí. […] Muestra el poder de la música. No se dicen palabras, pero al poner eso ahí vuestra imaginación va hacia dónde esto podría haber ido. Quería que la gente tuviera esa emoción, y esos pensamientos.”

Y lo logró, no cabe duda. El trabajo de Ramin Djawadi es fundamental para que la escena alcance todo su potencial y quede como uno de los grandes momentos de ‘Juego de Tronos’. Esa serie que, a pesar de todas las torpezas, nos ha mantenido sumamente entretenidos y en vilo durante ocho años. Si la echas de menos, recuerda que tienes al menos 11 películas y 17 series para cubrir ese vacío.

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