El locutor repasó su vida en una extensa entrevista en Intrusos; más tarde, luego de almorzar en un restaurante, tuvo una caída en la vereda Crédito: Diego Spivakow/AFV

Tras una extensa entrevista en América, en el programa Intrusos, de Jorge Rial, Cacho Fontana debió ser trasladado de urgencia al Hospital Durand. Las primeras versiones señalaron que el locutor se golpeó la cabeza producto de una caída en la vereda de Fitz Roy y Honduras.

Luego, la locutora Marcela Godoy informó, a través de otro tuit, que Fontana quedará internado hasta mañana en el Hospital Durand. “Le dieron puntos en la cabeza. Se cayó en el restaurant CampoBravo, en Fitz Roy y Honduras . Vamos Cacho Fuerza!!!!”, escribió Godoy.

Con 87 años y un programa en Radio Nacional, a Cacho Fontana se lo vio muy conmovido durante la entrevista que le hicieron en Intrusos, por América. Contó que vive en Interplaza, una residencia y que le debe mucho a su dueño, Salvador. ” Estoy agradecido por todo lo que me dio Dios. Gracias a Salvador vivo como un señor. El doctor Rago hizo una selección de medicamentos y logró esto que ven. Me parece mentira haberme recuperado de la manera que lo hice. Me siento sano y fuerte. Hace tres años que no tomo una gota de alcohol”.

Fontana mantiene su humor intacto y se dio el lujo de bromear durante la entrevista: “Es importante la pildorita. Sí, el viagra. Digo, no tomarla. Por algo Dios hizo que una parte no funcione a cierta edad. Todo natural. Claro que el papelón está si vas a un encuentro y fracasás”. Y aseguró que tiene ganas de que lo acompañe alguna mujer en esta etapa de su vida. “Tengo en vista a alguien pero todavía no se lo dije. Me gustaría estar en pareja pero tengo exigencias. Tomo en serio a las mujeres, son indispensables. Tengo que tener fe porque me ha ido siempre bien. Ya voy a hablar con esta mujer. De una relación extraño la compañía. Nunca la necesité pero ahora sí”.

Su amistad con Pinky y su relación con Alberto Olmedo, algunos de los temas que repasó en la entrevista
Su amistad con Pinky y su relación con Alberto Olmedo, algunos de los temas que repasó en la entrevista Crédito: Diego Spivakow/AFV

Muy lúcido y emocionado, Cacho reconoció: “La vida me está devolviendo cosas tan lindas. Me dicen algo que me conmueve: ‘estamos enamoradas de usted’. Mujeres de 70 y 80 años. Quiero reconocerlas de alguna manera y con Liliana (Caldini, madre de sus mellizas Antonella y Ludmila) estamos detrás de eso. Algo que va a tener mi frase, que es una marca registrada: Con seguridad”.

El conductor también habló de Pinky, colega y amiga que durante casi dos años vivió en el mismo lugar que él. “Un día estaba hablando con Pinky, frente a Salvador. Le di el teléfono a él y quedaron en que íbamos a la casa. Hacía seis años que ella estaba en cama. Le compró remedios y la llevó donde estoy yo. Empezó a caminar con mucho esfuerzo. Pinky ya se fue de Interplaza. Con ella hicimos 24 horas de Malvinas y recibimos un reconocimiento de los excombatientes. Fue algo importante para mí porque se dijo que yo había sido animador de la junta militar. No sé si me dañó pero me dolió eso. Ha pasado tanto tiempo que con lo que me ha pasado en la vida, ya estoy reinvindicado. Ahora estoy en Radio Nacional con mi hija Antonella, que dijo que tenía mucho pelo blanco en las cejas y me mandó al peluquero”.

Cacho Fontana sorprendió a todos cuando dijo que no guarda rencores ni enojos. Recordemos que estuvo en pareja con Marcela Tiraboschi, exsecretaria de Gerardo Sofovich con quien vivió un amor que terminó con una denuncia por violencia. ” Me quedo con lo bueno de las cosas. Me costó rehabilitarme de lo sucedido con Marcela. Mi mamá nunca me preguntó si lo que estaba escuchando de mi era verdad o no. Con Marcela consumí cocaína. No tengo por qué negarlo. El que me convidó por primera vez fue (Aníbal) Troilo, que una vez me dio una bolsita y me dijo: aspirá, no soples. Tal vez no se lo perdoné nunca a Troilo porque era inmenso como para que yo dijese algo y tenía que asumir todo lo que él hiciera”.

Por último, el locutor se refirió a su relación con Alberto Olmedo. “Fuimos muy amigos y le tengo gran cariño, pero hubo un mal entendido con su mujer que nos separó. El Negro creyó que yo tenía algo con su mujer, entonces empezó a mirarme de lejos, en el Hermitage de Mar del Plata. Un día cité a Nancy (Herrera) en un lugar, pedimos un champagne, hablamos y a la salida había fotógrafos y fuimos la tapa de la revista Gente. Hay que dejar de lado qué paso y qué no. Son cosas del destino. Después de eso no me vi nunca más con Olmedo y luego él se mató”.

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