En ese mismo descargo, adelantaba que debería somerse a otras intervenciones quirúrgicas ya programadas tras el bypass y que aún le restaban adelgazar 10 kilos. “La piel que sobra me la voy a tener que operar y hacerme una reconstrucción, por eso tengo panza todavía. Lo aclaro porque la gente me sigue diciendo ‘gorda’, un adjetivo calificativo muy triste y denigrante que a esta altura de mi vida no me pesa más. Después de tanta lucha contra la obesidad, me di cuenta que tener kilos de más no te hace mejor persona. Y tantos kilos que bajé me hacen creer que todo se puede”, explicaba la hija del periodista.