Ese triple agónico de Tomás Zanzottera fue una daga que se clavó en el orgullo de San Lorenzo. Sí, significó la derrota en el juego 1, pero también un motivo para despertar a tiempo y salir a demostrar el verdadero potencial. Al bicampeón le mojaron la oreja y salió con determinación asesina para acomodar las cosas. Con esa determinación y personalidad construyó un implacable 102-82 ante Obras, que puso el 1-1 en esta serie de cuartos de final (al mejor de cinco), que el miércoles se mudará a Núñez para el tercero.

El inicio fue un calco del J1, con el Ciclón marcando el ritmo desde su genial defensa y corridas. Fue tan bueno lo propio (13-20 cancha, con 4-7 triples) como pobre lo del rival, que -además de dar facilidades atrás- abolló el aro (falló 15 de sus primeros 16 lanzamientos). El viernes, el Cuervo había encontrado una máxima de 20 en el primer cuarto, y esta vez fue de 22 (33-21). Lo bueno para Boedo es que aprendió la lección, no se dejó estar y estuvo lejos de levantar el pie del acelerador, con el Penka Aguirre como estandarte de esa agresividad, atrás y adelante. El base, encima, encontró su tiro: 5-5 en triples en el PT, con tres de ellos en el segundo parcial. Pero claro, el dueño de casa tuvo sus variantes habituales (12 de Tucker y 11 de Deck) y se fue cómodo al descanso largo (59-34) tras alcanzar una diferencia de 30 (57-27).

El conjunto de Gonzalo García no frenó, mantuvo la concentración y sostuvo el dominio, por mérito propio pero también porque se encontró con un rival más desgastado y sin las respuestas de un par de días atrás. Entre Tucker y Justiz se combinaron para 16 puntos en el tercer cuarto y sellaron todo en ese parcial (79-52). El resto sirvió para que los extranjeros cerraran sus grandes producciones: 22 puntos y 9 rebotes para el escolta; 12, 5 y 5 tapas para el pivote cubano. Y, además, para que Penka completara su clase de liderazgo (28 tantos, 6 recobres y 7 asistencias) y Deck volviera a levantar aplausos con otro volcadón con su sello. “Acá estoy yo”, dijo el bicampeón, que se enojó y puso las cosas en su lugar.

La síntesis del partido.

La síntesis del partido.

El resto de los partidos de la noche.

El resto de los partidos de la noche.